Los abogados defensores lo plantean desde hace varios meses. Ellos afirman que hubo un empecinamiento hacia la pista que conducía a La Rioja, y que se descartaron las otras líneas de investigación. Incluso, el abogado Carlos Posse dijo que Susana Trimarco no encontró a su hija por haberse obsesionado con las whisquerías riojanas y por negarse a que investiguen el entorno familiar.

Trimarco, en las dos audiencias que lleva declarando en el juicio oral y público, desestimó esa acusación, y dijo que todas las hipótesis habían sido "carne podrida" para desviar la investigación. "Cuando estábamos avanzando con datos firmes hacia La Rioja, aparecía una pista falsa que nos llevaba a otro lado. Así ganaron tiempo", le dijo Trimarco a los jueces Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano, de la sala II de la Cámara Penal.

En total fueron 18 las hipótesis que se barajaron en la causa y que hablaron de distintos destinos de María de los Ángeles "Marita" Verón, desaparecida el 3 de abril de 2002.

El llamado de Marita

La primera en plantear sus sospechas sobre otras líneas que no se investigaron fue María Jesús Rivero. La ex propietaria de la remisería "Cinco Estrellas" está acusada de haber ordenado el secuestro de Marita.

Rivero dijo en su declaración ante el tribunal que ayudó a Trimarco en la búsqueda, y que le sorprendió que no se hubiera avanzado en un supuesto llamado de su hija que recibió la mujer desde Río Gallegos, Santa Cruz. En esa ciudad vive Horacio Verón, el hijo mayor de Trimarco. "La llamada venía del sur y les recomendé que hagan un viaje hacia allí", manifestó Rivero.

La llamada ocurrió en septiembre de 2002. Fue la misma Trimarco la que denunció esa comunicación a la Justicia. En su extensa declaración, que seguirá mañana desde las 8.30, la madre de Marita dio detalles del llamado.

"Tenía uno de esos celulares tipo ladrillo que se usaban antes. Sonó y atiendo. ?Hola, hola?, decía yo y no contestaban. De fondo se escuchaba una radio prendida y un hombre con la voz distorsionada dice ?hablá, hablá, contestale?. Siento una voz apagada que me dice ?hola mamá?, y le grito ?hola Marita, donde estás hija, contestá?, y me cortaron", comentó Trimarco. La mujer dice que inmediatamente comenzó a llorar. Estaba con su padre, que le pedía que se calme. "Al menos sabemos que Marita está con vida", le habría dicho el hombre.

A los cinco minutos de esa llamada el teléfono volvió a sonar. Era Horacio desde Santa Cruz, que se enteró entonces de la comunicación con Marita.

"Yo le aporté a la Justicia el dato del llamado, porque ellos no lo sabían, y les pedí que lo rastreen, pero cuando apareció el listado, casualmente no figuraba la llamada previa a la que hizo mi hijo desde la casa de su suegra", comentó.

A Horacio Verón lo investigó la Secretaría de Inteligencia del Estado Nacional. "Lo siguieron, averiguaron todos sus movimientos. Una noche estaba durmiendo en el departamento y entró la Policía Federal por la fuerza. Lo encañonaron y le exigieron que les diga dónde estaba Marita. A mi hijo le hicieron atrocidades. Lo mismo pasó con sus suegros, que les allanaron la casa diciéndoles que ellos tenían a mi hija. En vez de buscarla adonde la tenían que buscar, resulta que escarbaron en la familia", declaró Trimarco el jueves.

En los prostíbulos de Salta

Un policía Federal afirmó que una mujer que se prostituía en burdeles de Salta le había contado que Marita estaba allí. Luciana, como se hacía llamar la prostituta, le contó que la joven tucumana se encontraba por su voluntad y que no quería volver a su casa.

Una comisión tucumana viajó hasta "La Linda" para investigar el dato. Entre ellos se encontraba Daniel Verón, el padre de Marita. Pero no la hallaron. "Yo sabía que era todo una mentira, por eso después nos fuimos nosotros, por nuestra cuenta, a Salta", contó Trimarco.

La mujer y su marido se metieron en los prostíbulos con una foto de Marita en sus manos, y les preguntaban a las chicas si habían visto a la joven. "Les decía que la buscaba porque su madre estaba muy enferma. Yo no era muy conocida, por eso podía hacer eso. Pero nadie la vio en Salta", afirmó la mujer.

"Otra vez me llamó un tipo y me dice que la habían llevado a Campo Durán, en Salta. Me citó a una estación de servicios en avenida América y San Juan pidiéndome que no vaya con la Policía. Me trae una carta falsa de recomendación de una prima mía de Buenos Aires, y me pedía dinero para ayudarme a traer a Marita de Campo Durán", describió la mujer. "Todo era una mentira. Era uno de los truchos que mandaron de la Casa de Gobierno para desviar la investigación. Era un tipo relacionado al hermano de Julio Díaz (ex subsecretario de Seguridad)", agregó.

"Excarbaron a más no poder en la intimidad de la familia. Tanto, que realizaron excavaciones en el patio de la casa de Trimarco sin orden judicial, cuando ellos estaban en Buenos Aires", dijo uno de los abogados querellantes, Carlos Garmendia.